¿Cómo se produce la nieve?
La nieve se forma en la atmósfera cuando se combinan tres factores esenciales: bajas temperaturas, alta humedad y partículas en suspensión que actúan como núcleos de condensación. Para entender exactamente cómo se produce la nieve, es clave observar qué ocurre en el interior de una nube cargada de vapor de agua.

Cuando el aire está suficientemente frío —generalmente por debajo de los 0 °C— el vapor de agua no pasa por el estado líquido, sino que se congela directamente, generando cristales de hielo. Estos cristales se agrupan y crecen hasta formar los típicos copos de nieve, que descienden hacia el suelo.
Pero para que efectivamente caiga nieve, la temperatura del aire desde la nube hasta el suelo también debe mantenerse baja. Si al descender los copos de nieve atraviesan capas más cálidas, se derriten y se transforman en lluvia. Por eso, muchas veces la formación de nieve no garantiza que llegue al suelo en forma sólida.
Este proceso explica por qué a veces nieva en Mendoza, especialmente cuando una masa de aire polar provoca un marcado descenso térmico y se combina con humedad proveniente del Pacífico o de sistemas frontales.

¿Qué condiciones deben darse para que nieve?
Temperaturas bajo cero en la nube y en superficie.
Alto contenido de humedad en el aire.
Presencia de partículas microscópicas que permitan la cristalización.
Ausencia de capas de aire cálido intermedias que derritan los copos.
La nieve no solo es un fenómeno estético y fascinante, sino también un indicador del comportamiento de la atmósfera y una fuente clave de agua dulce al derretirse. Conocer cómo se forma la nieve permite entender mejor el clima, los ciclos naturales y el impacto del cambio climático en regiones como Mendoza, donde el evento suele ser poco frecuente pero muy significativo.