El jengibre es una raíz que no solo aporta un sabor picante y refrescante a las comidas, sino que también es conocido por sus propiedades medicinales. Utilizado desde hace siglos en la medicina oriental, hoy se ha ganado un lugar en cocinas de todo el mundo gracias a su poder antiinflamatorio, digestivo y antioxidante.
Sumarlo a las comidas cotidianas puede ser mucho más simple de lo que parece. Acá van algunas formas de incorporarlo y para qué sirve:

¿Para qué es bueno el jengibre?
Mejora la digestión: estimula los jugos gástricos y alivia molestias estomacales.
Refuerza el sistema inmune: gracias a sus antioxidantes y compuestos activos como el gingerol.
Reduce náuseas y mareos: ideal para viajes o durante el embarazo (consultando antes con un profesional).
Disminuye dolores musculares y menstruales: por su acción antiinflamatoria.
Contribuye a bajar el colesterol y el azúcar en sangre: si se consume regularmente como parte de una alimentación equilibrada.

Ideas simples para usar jengibre en la cocina
Infusión caliente: una rodaja de jengibre en agua caliente con limón y miel es un clásico para las mañanas o los días fríos.
Jugos o licuados: un trocito pequeño de jengibre fresco aporta un toque picante a licuados verdes, con manzana, limón o espinaca.
Sopas y guisos: rallado o picado, queda muy bien en preparaciones con verduras o caldos especiados.
Wok de vegetales o carnes: salteado con ajo y salsa de soja, potencia el sabor oriental del plato.
Postres: en tortas de zanahoria, galletitas o bizcochuelos, el jengibre molido combina perfecto con canela o nuez moscada.
Aderezo o vinagreta: mezclado con aceite de oliva, limón y miel para una ensalada diferente.

Un dato útil: el jengibre fresco se conserva en la heladera por semanas, y también se puede freezar cortado en rodajas para usar cuando se necesite. Se consigue en verdulerías, dietéticas o supermercados.
Incorporar ingredientes naturales como el jengibre puede ser una forma sencilla y deliciosa de mejorar la salud día a día. La clave está en animarse a probar nuevas combinaciones y escuchar cómo responde el cuerpo.