El regreso de los créditos hipotecarios UVA abre una nueva oportunidad para quienes buscan acceder a la vivienda propia. Entidades como el Banco Nación relanzaron líneas que permiten financiar hasta el 75% del valor del inmueble, aunque exigen contar con ahorros previos para cubrir el porcentaje restante y cumplir con condiciones de ingresos y estabilidad laboral.
El acceso está habilitado para trabajadores en relación de dependencia, monotributistas, autónomos y jubilados, aunque cada grupo debe acreditar distintos niveles de antigüedad laboral. Además, se permite sumar ingresos con familiares directos para alcanzar el monto requerido, siempre que no existan antecedentes financieros negativos y se mantenga una situación crediticia regular.

Uno de los puntos clave es que la cuota inicial no puede superar el 25% de los ingresos familiares, lo que define cuánto dinero puede solicitar cada interesado. Por ejemplo, para un préstamo equivalente a USD 75.000 a 20 años, se necesitan ingresos cercanos a los $3,6 millones mensuales, con una cuota inicial que ronda los $900.000.
El crédito se ajusta por inflación mediante el sistema UVA, lo que implica que el capital y las cuotas evolucionan con el tiempo. Si bien esto permite acceder a montos más altos, también introduce un riesgo ante subas sostenidas de precios, por lo que resulta clave evaluar la capacidad de pago a largo plazo.
Antes de iniciar el trámite, los especialistas recomiendan analizar todas las condiciones, comparar opciones entre bancos y considerar los costos asociados, como seguros o gastos administrativos. La decisión de tomar un crédito de este tipo implica un compromiso a largo plazo que debe evaluarse con cautela.


