La situación de las panaderías se volvió insostenible en el último año y medio, con el cierre de 1.400 locales a nivel nacional. El rubro, tradicional en la mesa de los argentinos, se ve afectado por los constantes aumentos en azúcar, grasa, combustibles y tarifas de servicios, lo que encarece la producción y dificulta sostener los precios.

Al mismo tiempo, la gente compra cada vez menos, priorizando sólo lo indispensable. Los productos que antes eran habituales, como facturas, panes especiales o bizcochos, dejaron de ser accesibles para gran parte de los hogares.
Desde el sector advierten que la situación podría agravarse si avanzan nuevas retenciones, mientras crecen los reclamos por políticas que frenen los cierres y eviten la pérdida de miles de puestos de trabajo.