Este decreto, publicado recientemente en el Boletín Oficial, responde a una serie de recomendaciones internacionales sobre seguridad vial y a un creciente número de incidentes de tránsito vinculados a problemas de salud no detectados a tiempo, especialmente en adultos mayores.
La decisión del Gobierno nacional se basa en estudios realizados por la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), que advierten sobre la necesidad de aplicar controles más estrictos y regulares, especialmente en los grupos etarios donde la disminución de reflejos, la visión y otras condiciones psicofísicas pueden incidir directamente en la seguridad al volante.

El objetivo declarado de la reforma es reducir la siniestralidad, adaptando los requisitos a la edad y condiciones individuales de cada conductor. Además, busca facilitar la fiscalización mediante la licencia digital, una herramienta que permite verificar en tiempo real el estado del carnet, su vigencia y su validez legal.
La normativa también introduce una nueva cultura de responsabilidad vial, en la que se pone énfasis no solo en saber conducir, sino en demostrar que se está en condiciones óptimas para hacerlo, independientemente de la edad o experiencia acumulada.