El matrimonio tradicional atraviesa un cambio de tendencia en la Ciudad de Buenos Aires. Durante 2025 se celebraron menos de 10.000 casamientos, una cifra inferior a la media histórica, que se ubicaba entre los 11.000 y 13.000 anuales. El descenso se repite año tras año y marca un cambio en la forma en que las parejas deciden formalizar sus vínculos.
Según datos del Registro Civil porteño, la evolución es clara: en 2023 se realizaron 11.434 matrimonios, en 2024 bajaron a 10.520 y en 2025 la cifra cayó a 9.787. El dato confirma una tendencia sostenida a la baja.
Una nueva forma de formalizar el amor
En paralelo al descenso de los casamientos, crecen las uniones convivenciales, una figura legal que permite registrar la convivencia de una pareja sin necesidad de casarse.

Este tipo de vínculo otorga derechos como acceso a obra social, reconocimiento legal de la convivencia y respaldo en trámites como créditos o documentación, aunque sin el régimen completo del matrimonio.
Las estadísticas indican que este formato seguirá en aumento en los próximos años, consolidándose como una alternativa cada vez más elegida.
Por qué cambia la forma de casarse
Entre los factores que explican este fenómeno se destacan cambios culturales, económicos y sociales. Muchas parejas priorizan la convivencia previa, ya sea por experiencias anteriores, organización financiera o decisiones personales.
También influye la posibilidad de formalizar la relación sin necesidad de casamiento, lo que permite mayor flexibilidad y menor complejidad legal.
En muchos casos, las parejas primero conviven y luego, si lo desean, formalizan el vínculo en el Registro Civil.

Cómo se celebran hoy los casamientos
Aunque bajan en número, los matrimonios se transformaron en eventos más personalizados. Crecen las ceremonias en lugares emblemáticos de la ciudad y las celebraciones privadas con música, decoración y formatos no tradicionales.
También se observa un cambio en las costumbres: desde la vestimenta hasta los rituales, las bodas se adaptan a estilos más modernos y personalizados.
Incluso las mascotas comenzaron a tener un rol en las ceremonias, acompañando a las parejas durante el evento.
Un cambio de época
El matrimonio ya no ocupa el mismo lugar central que en décadas anteriores. Hoy convive con nuevas formas de vínculo que reflejan una sociedad más flexible en sus decisiones afectivas y legales.
Aun así, las ceremonias siguen teniendo un fuerte valor simbólico, aunque adaptadas a los nuevos tiempos y a las distintas maneras de entender el amor y la vida en pareja.