La industria vitivinícola volvió a encender alertas por la caída del consumo y el impacto en las exportaciones. En ese contexto, las bodegas comenzaron a impulsar un pedido concreto: aumentar los reintegros que reciben por vender al exterior.
Desde el sector aseguran que la eliminación de retenciones ya no alcanza para sostener la competitividad. Actualmente, los reintegros son del 7% para vino a granel y 7,5% para fraccionado, pero consideran que esos niveles quedaron desactualizados frente a la caída de ingresos.

El planteo apunta a duplicar esos porcentajes, lo que permitiría llevar el monto total de reintegros de unos 49 millones de dólares a cerca de 100 millones. La solicitud ya fue anticipada por referentes del sector durante la última Vendimia y se formalizaría en los próximos días.
A la par, las bodegas advierten por los atrasos en los pagos, que en algunos casos superan los ocho meses. Esta situación afecta la liquidez de las empresas en un contexto donde las exportaciones tocaron uno de sus niveles más bajos en los últimos 15 años.
Desde el Gobierno nacional, sin embargo, mantienen una postura cauta frente a nuevos incentivos, en línea con la política de equilibrio fiscal. Aun así, en el sector sostienen que se trata de un esfuerzo limitado para el Estado y clave para reactivar las ventas externas.


