Bill Gates sorprendió al mundo al anunciar que donará prácticamente toda su fortuna durante las próximas dos décadas. La decisión, publicada en su blog personal, incluye un ambicioso plan para erradicar enfermedades como la polio, el SIDA, la tuberculosis y la malaria, y marca un punto de quiebre en la historia de la filantropía global.
Con un presupuesto de 200.000 millones de dólares, Gates acelerará su impacto humanitario y cerrará la Fundación Gates en diciembre de 2045.

Este movimiento rompe con el modelo de fundaciones perpetuas como la Rockefeller o la Carnegie, apostando por una intervención intensa y de plazo limitado. La fundación planea invertir cerca de 10.000 millones de dólares por año, el doble de su gasto anual actual, con el objetivo de alcanzar metas históricas: reducir a la mitad la mortalidad infantil, disminuir drásticamente la mortalidad materna y erradicar entre cuatro y cinco enfermedades humanas. Gates explicó que gastar ahora “permite ser más ambiciosos” y dejar un legado tangible.

