La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) dispuso la eliminación de la limitación de la CUIT para contribuyentes que no respondieron a requerimientos electrónicos, una medida que busca destrabar la operatoria y modificar el esquema de control fiscal.
Con esta decisión, miles de contribuyentes dejarán de estar alcanzados por una de las sanciones más cuestionadas, que impedía realizar operaciones básicas como facturar o presentar declaraciones juradas.
La modificación fue establecida a través de la resolución general 5832 y se enmarca en el Programa de Promoción del Cumplimiento Voluntario, que apunta a incentivar la regularización sin paralizar la actividad económica.

Qué cambia con la nueva normativa
Hasta ahora, quienes no respondían a fiscalizaciones electrónicas bajo el sistema SIACE podían sufrir la limitación de su CUIT, lo que implicaba un bloqueo casi total de la actividad.
Con el nuevo enfoque, esa penalización queda sin efecto. Desde el organismo señalaron que se trataba de una doble sanción, ya que al incumplimiento inicial se sumaba la imposibilidad de operar.
Un cambio de lógica en el control
La nueva normativa elimina esta restricción y prioriza el cumplimiento voluntario por sobre sanciones que afecten directamente la actividad económica.
El cambio también responde a una reconfiguración del sistema de fiscalización: el esquema anterior fue reemplazado por un modelo que busca promover la regularización sin bloqueos.
Quiénes se benefician
La medida alcanza a:
- Monotributistas
- Trabajadores independientes
- Pymes
- Profesionales
- Empresas afectadas por controles electrónicos
El control continúa
A pesar de la flexibilización, ARCA aclaró que los controles no desaparecen. La CUIT puede seguir siendo limitada por otras causas, como:
- Inconsistencias en el domicilio fiscal
- Falta de domicilio fiscal electrónico
- Incumplimientos en declaraciones juradas
Además, los incumplimientos serán evaluados dentro del Sistema de Perfil de Riesgo (SIPER), lo que puede impactar en la categoría fiscal, controles futuros y acceso a beneficios.
Menos sanciones directas, pero con seguimiento
El nuevo esquema implica un cambio de estrategia: menos bloqueos automáticos, pero mayor monitoreo. El foco pasa a estar en incentivar el cumplimiento sin frenar la actividad, aunque manteniendo el control sobre los contribuyentes.