La justicia restaurativa gana espacio en las escuelas de Mendoza como una herramienta para abordar conflictos protagonizados por adolescentes, especialmente aquellos que se originan en redes sociales y aplicaciones de mensajería y que, en algunos casos, terminan en investigaciones judiciales.
En los últimos meses, la Dirección de Responsabilidad Penal Juvenil (DRPJ) intervino en distintos establecimientos educativos de la provincia tras la difusión de amenazas en redes sociales, implementando un modelo de trabajo que busca ir más allá de la respuesta judicial tradicional.
El objetivo de estas intervenciones es que los adolescentes involucrados puedan comprender el impacto de sus acciones, asumir responsabilidades y participar en instancias de reparación del daño, mediante un trabajo conjunto entre la Justicia, las instituciones educativas, las familias y los equipos técnicos.
Como parte del proceso, se desarrollaron círculos restaurativos dentro de las escuelas, espacios en los que participaron estudiantes, docentes, directivos, familiares y profesionales especializados. Durante estos encuentros se promovió el diálogo sobre los hechos ocurridos y la construcción de acuerdos destinados a fortalecer la convivencia escolar.

Además, los jóvenes involucrados elaboraron cartas de reflexión y llevaron adelante acciones de concientización destinadas a sus compañeros sobre el uso responsable de las redes sociales y las consecuencias que pueden tener determinadas conductas en los entornos digitales. Según se informó, en la mayoría de los casos pudieron retomar sus actividades escolares con acompañamiento institucional, evitando situaciones de exclusión o estigmatización.
Paralelamente, la DRPJ desarrolla propuestas preventivas dirigidas a toda la comunidad educativa. Entre ellas se encuentra el taller "Lo digital también es real", que aborda temas como la ciudadanía digital, la huella digital, los ciberdelitos y las consecuencias de las acciones realizadas en internet. También se implementa la iniciativa "Acompañar hoy", orientada a brindar herramientas a docentes y familias para acompañar a los adolescentes en el uso de las tecnologías y detectar posibles situaciones de riesgo.
Desde el organismo señalaron que el trabajo coordinado entre la Dirección de Responsabilidad Penal Juvenil, la Dirección General de Escuelas (DGE), el Poder Judicial y las familias constituye uno de los ejes centrales de esta estrategia, que busca ofrecer respuestas integrales frente a conflictos complejos y fortalecer la convivencia escolar mediante procesos de diálogo, responsabilidad y reparación.

