La situación de las rutas nacionales preocupa a gobernadores y especialistas en seguridad vial. Según datos de Vialidad Nacional, uno de cada dos kilómetros de la red se encuentra en estado deficiente: el 29% fue calificado como “malo” y el 23,5% como “regular”. Solo el 47,5% de los más de 19.000 kilómetros relevados recibió la categoría de “bueno”.

El informe del Instituto Argentina Grande identificó a Buenos Aires, Misiones, Salta, Jujuy y Chaco como las provincias con mayor deterioro. En la provincia gobernada por Axel Kicillof, la calidad de las trazas cayó 40 puntos porcentuales. En Misiones, los tramos críticos de las rutas 12 y 14 concentran una alta siniestralidad. En Salta, la Ruta Nacional 40 presenta sectores sin asfaltar entre Payogasta y La Quiaca. En Jujuy, las rutas 9 y 66 figuran entre las más peligrosas, mientras que en Chaco la Ruta Nacional 16 evidencia graves problemas de mantenimiento.
El panorama no se limita a esas provincias. En Santa Fe, el 53,6% de los kilómetros evaluados fueron catalogados como “malos”, mientras que en Tucumán, el 60% de la red nacional relevada obtuvo la misma calificación.

La falta de inversión pública es un factor determinante. En 2024, el gasto de capital del Estado Nacional cayó un 76% en dólares respecto de 2023, lo que redujo drásticamente las obras de conservación. De acuerdo con CAMARCO, el costo de mantenimiento anual de la red vial argentina asciende a u$s 4.213 millones, pero el de recuperación trepa a u$s 40.773 millones. Solo en rutas nacionales, ese monto llega a u$s 23.240 millones.
“La ausencia de un mantenimiento regular acelera el deterioro y multiplica los costos futuros en reparaciones de emergencia o reconstrucción total”, advirtió el organismo. Mientras tanto, la realidad golpea cada día: en 2024, diez personas murieron en promedio por día en siniestros viales, y más de la mitad de los casos ocurrieron en rutas nacionales y provinciales.