El Virus del Papiloma Humano (VPH) es la infección de transmisión sexual más común, y se calcula que cuatro de cada cinco personas lo contraerán en algún momento de sus vidas.
Cada 4 de marzo se celebra el Día Internacional de la Concientización sobre el VPH, una fecha para reflexionar sobre los avances en la prevención del virus y los desafíos que aún debemos enfrentar.
De los más de 100 tipos de VPH identificados, alrededor de 40 afectan las áreas genital y/o anal, y se clasifican en dos grandes grupos:
- Bajo riesgo oncogénico: relacionados con lesiones benignas como verrugas y cambios celulares de bajo grado.
- Alto riesgo oncogénico: que incluye cerca de 15 tipos distintos.
A pesar de su alta prevalencia en ambos géneros, el VPH sigue siendo un tema rodeado de mitos y confusión. Su transmisión ocurre principalmente por contacto directo de piel a piel y, sobre todo, mediante cualquier tipo de contacto sexual. Es importante destacar que el riesgo no depende de cuántas parejas sexuales se haya tenido, ya que con un solo contacto puede ocurrir la transmisión.
Existen mitos persistentes alrededor del VPH:
- Mito: El VPH solo afecta a las mujeres.
- Realidad: Afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque muchas veces no haya síntomas visibles.
- Mito: Se contrae por compartir objetos o usar baños públicos.
- Realidad: El VPH se transmite por contacto directo entre piel y mucosas, sin que la higiene influya en su propagación.
VPH y cáncer: una relación prevenible con las herramientas adecuadas
Aunque se calcula que el 99% de los casos de cáncer de cuello uterino (CCU) están relacionados con el VPH, sus efectos no se limitan solo a esta enfermedad. También puede causar cánceres en otras zonas como el ano, la vagina, el pene y la orofaringe.
Según la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud de la Nación, el genotipo VPH 16 es el más común en lesiones cervicales y CCU en Latinoamérica, con una prevalencia del 53.2%, seguido por el VPH 18 con un 13.2%.
En Argentina, el CCU es el tercer cáncer más frecuente en mujeres y la cuarta causa de muerte por cáncer en mujeres jóvenes. Cada año se diagnostican aproximadamente 4.600 casos nuevos y más de 2.200 personas fallecen a causa de esta enfermedad.

¿Es posible prevenirlo?
Aunque no existe un tratamiento específico para la infección por VPH, sí hay formas de prevenir sus consecuencias. Existen dos tipos de prevención:
- Prevención primaria: Se lleva a cabo antes de que la persona entre en contacto con el virus, a través de la educación sexual integral (ESI) y la vacunación. La ESI es clave en este enfoque. El uso correcto del preservativo disminuye el riesgo de transmisión, aunque no ofrece protección total, ya que el virus puede estar presente en áreas de la piel o mucosas no cubiertas por el látex.
La inclusión de la vacuna contra el VPH en el Calendario Nacional de Vacunación en 2011 fue un hito en la prevención de enfermedades relacionadas con el virus en Argentina. Al principio, se aplicaba a niñas de 11 años, pero en 2017 se amplió a los varones de la misma edad, con gran éxito en la reducción de infecciones.
Las personas que no recibieron la vacuna pueden completar el esquema hasta los 26 años, siempre que hayan nacido después de 2000 (mujeres) o 2006 (varones). El programa también ofrece la vacunación a personas con inmunocompromiso, como quienes viven con VIH, han sido trasplantados o tienen enfermedades reumatológicas.
- Prevención secundaria: Implica los chequeos médicos regulares, como el Papanicolaou (PAP) y el test de VPH, que permiten la detección temprana de lesiones y su tratamiento adecuado. El test de VPH, que busca los tipos de virus que pueden provocar cáncer de cuello uterino, se recomienda a partir de los 30 años.
Si el test es positivo, se realiza un PAP para evaluar si existen lesiones en el cuello uterino.
"La prevención del cáncer de cuello uterino debe ser integral, combinando educación, vacunación, controles médicos y acceso a tratamientos adecuados. Hoy contamos con las herramientas necesarias para prevenir este cáncer, pero es esencial que la información llegue a toda la población. La responsabilidad personal es clave para proteger nuestra salud y la de los demás", concluyó Verdaguer.


