Un reciente estudio científico demostró que las jornadas laborales excesivas no solo afectan la salud física y mental, sino que también alteran la estructura cerebral. La investigación, publicada el pasado martes por científicos de la Universidad Chung-Ang y la Universidad Yonsei (Corea del Sur), analizó a 110 trabajadores de la salud, divididos en dos grupos: quienes laboraban 52 horas o más por semana y quienes cumplían horarios estándar.

Mediante resonancia magnética y técnicas de neuroimagen, los investigadores identificaron cambios significativos en la materia gris del cerebro en quienes trabajaban en exceso. Estas alteraciones se localizaron en zonas clave como el giro frontal medio (asociado a memoria, atención y lenguaje) y la ínsula (relacionada con el procesamiento emocional y la autoconciencia).
"Los participantes con sobrecarga laboral mostraron modificaciones en regiones cerebrales vinculadas a la función ejecutiva y la regulación emocional", explicaron los autores. El estudio sugiere que estos cambios podrían ser la base biológica de los problemas cognitivos y emocionales reportados por personas con jornadas extendidas. El síndrome burnout está cada vez más presente en las personas ocupadas de la Argentina, por lo que este tema se convierte en un problema en crecimiento.

Estudios previos ya vinculaban el exceso de trabajo con deterioro mental y mayor riesgo de diabetes en mujeres entre otros problemas de salud. Según la OIT y la OMS (2021), las largas jornadas causan 745,000 muertes anuales.
Los investigadores enfatizaron la urgencia de tratar el exceso de trabajo como un problema de salud pública, ya que, aunque sus efectos conductuales son conocidos, los mecanismos neurológicos detrás de ellos siguen siendo poco comprendidos.


