Dormir adecuadamente podría ser una de las formas más eficaces de prevenir el cáncer de mama. Así lo aseguró la doctora Daniela Graci, médica neuróloga y referente de la Unidad de Trastorno del Sueño y Epilepsia del hospital Avellaneda, quien advirtió sobre un factor de riesgo que aún no está suficientemente visibilizado: las alteraciones del sueño.
Graci explicó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya reconoce a los trastornos del sueño como un elemento que puede influir en el desarrollo del cáncer de mama, debido a la disminución de los niveles de melatonina, una hormona crucial en el organismo.
“La melatonina disminuye el nivel de los estrógenos, quienes protegen frente a los factores que generan el cáncer de mama. Las mujeres que duermen mal, tienen alterados sus ciclos de sueño o pasan noches en vela, reducen la producción de melatonina y, como consecuencia, también la de estrógeno. Esto estimula la formación de tejido glandular mamario y aumenta el riesgo de proliferación de células epiteliales, lo que puede desencadenar un cuadro de cáncer”, detalló la especialista.
En esa línea, Graci remarcó la necesidad de que las mujeres respeten los tiempos de sueño, sobre todo aquellas que realizan trabajos nocturnos o por turnos rotativos, una modalidad que también se asocia con una mayor probabilidad de desarrollar esta enfermedad.
Además, la médica hizo hincapié en los cuidados durante la gestación: “Durante el embarazo, especialmente en el tercer trimestre, es fundamental prestar atención a los ritmos de sueño, ya que en esta etapa aumentan los trastornos por incomodidades físicas que alteran el descanso”.
La advertencia busca generar conciencia sobre la importancia de un descanso adecuado no solo para el bienestar general, sino como un componente preventivo frente al cáncer de mama, una de las patologías más frecuentes entre las mujeres.

