Alertas sanitarias en Bahía Blanca tras las inundaciones: qué enfermedades podrían surgir
El temporal que azotó Bahía Blanca, con más de 350 mm de lluvia en pocas horas, dejó un saldo trágico de 16 muertos y casi mil evacuados. Además de los daños materiales y humanos, el descenso del agua en las zonas afectadas podría generar nuevos peligros para la salud pública debido a la propagación de enfermedades.
El agua estancada, cargada de residuos, aguas servidas y desechos, se convierte en un terreno fértil para la proliferación de diversas infecciones. Las personas que estén expuestas a estas aguas contaminadas corren el riesgo de sufrir infecciones a través del contacto con superficies afectadas, el consumo de agua no potable y la presencia de insectos y roedores.
Entre las enfermedades más comunes que pueden desencadenarse en este tipo de situaciones se incluyen:
Leptospirosis: Provocada por la bacteria Leptospira, presente en la orina de roedores, puede ingresar al organismo por heridas o mucosas, causando fiebre, dolores musculares, náuseas e insuficiencia renal o hepática en casos graves.
Tétanos: Causado por la bacteria Clostridium tetani, se produce cuando la bacteria entra a través de heridas abiertas, provocando rigidez muscular, espasmos y dificultad respiratoria.
Hepatitis A: Se transmite por el consumo de agua o alimentos contaminados, afectando el hígado y provocando síntomas como fiebre, fatiga, ictericia y malestar digestivo.
Enfermedades diarreicas agudas: Infecciones intestinales, como el cólera, pueden aparecer debido a la contaminación del agua, generando diarrea intensa y deshidratación severa.
Sarna y piojos: La falta de higiene y el hacinamiento en zonas afectadas favorecen la proliferación de estos parásitos, que pueden generar infecciones secundarias si no se tratan adecuadamente.
Enfermedades transmitidas por mosquitos: El agua estancada crea condiciones ideales para la proliferación del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue y la fiebre amarilla.
Enfermedades parasitarias: El consumo de agua contaminada aumenta el riesgo de infecciones intestinales como la giardiasis y la ascariasis, causadas por protozoos y gusanos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que, además de los efectos inmediatos, las inundaciones pueden generar consecuencias en el mediano y largo plazo, como problemas de salud mental debido al estrés y la pérdida de bienes.
Se recomienda, como medidas de prevención, la limpieza y desinfección de las áreas afectadas, el uso de protección personal y garantizar el acceso a agua potable. También es clave la vacunación contra enfermedades como tétanos y hepatitis A para reducir los riesgos entre la población expuesta.