Mientras la oposición se prepara para reactivar el Congreso con proyectos que incomodan al Gobierno, como los aumentos para jubilaciones, universidades y hospitales nacionales, Javier Milei acelera negociaciones con gobernadores para garantizar los votos necesarios que impidan la anulación de sus vetos presidenciales. La Casa Rosada tiene hasta el 4 de agosto para definir si veta total o parcialmente las leyes sancionadas.

En Diputados, el oficialismo trabaja para consolidar un bloque de al menos un tercio del recinto, el número necesario para impedir que la oposición imponga su voluntad. La Libertad Avanza cuenta con el respaldo de diputados del PRO, la Liga del Interior y otros espacios provinciales que responden a mandatarios de Mendoza, Corrientes, Tucumán, San Juan y Río Negro, entre otros. En Mendoza, el acuerdo con Alfredo Cornejo le aseguraría el respaldo de los radicales Lisandro Nieri y Pamela Verasay.
La estrategia oficialista apunta a rechazar primero las leyes que afectan el gasto público, como la nueva fórmula jubilatoria, y luego avanzar con el debate por los cambios en la coparticipación. El diputado Martín Menem es clave para blindar las decisiones del presidente, mientras que espacios como Unión por la Patria, la Izquierda y parte del bloque de Miguel Pichetto se alinean para intentar frenar los vetos.


