La aplastante victoria de Fuerza Patria en las elecciones legislativas de la Provincia de Buenos Aires reconfiguró el mapa político y encendió las alarmas en La Libertad Avanza (LLA). Los gobernadores de Provincias Unidas aprovecharon el resultado para enviar un mensaje al Gobierno nacional de Javier Milei, al tiempo que comienzan a evaluar sus próximos pasos con Axel Kicillof como figura clave en el horizonte.
El cordobés Martín Llaryora fue uno de los primeros en marcar la cancha: “Sin gestión no hay futuro”, aseguró tras el 47,25% obtenido por Fuerza Patria frente al 33,72% de La Libertad Avanza. A su vez, la lista propia de Provincias Unidas, Somos Buenos Aires, logró el 5,27% de los votos, posicionándose como fuerza emergente.

Junto a Llaryora, se expresaron los gobernadores Maximiliano Pullaro, Nacho Torres, Claudio Vidal, Gustavo Valdés y Carlos Sadir, además de exaliados como Gerardo Zamora, Gustavo Sáenz, Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo, quienes coincidieron en que el resultado bonaerense refleja un claro llamado de atención a la gestión libertaria.
Las conversaciones internas revelan entusiasmo entre los mandatarios. Un dirigente cercano a Llaryora sostuvo que el debilitamiento de La Libertad Avanza los vuelve competitivos en sus distritos: “Estamos más cerca de alcanzar la meta del 10% nacional”. En paralelo, la estrategia apunta a consolidar un bloque homogéneo en el Congreso para luego proyectar candidaturas nacionales en 2027.
El lugar de Axel Kicillof dentro de ese tablero político genera debate. Desde Córdoba advierten que un eventual acercamiento dependerá de que el gobernador bonaerense marque distancia de Cristina Kirchner. “Si Kici se pone los largos y se separa de Cristina, allá vamos con Provincias Unidas”, deslizó una fuente parlamentaria.
Por ahora, la consigna es bajar el tono y mantener las cartas guardadas. Sin embargo, el triunfo de Fuerza Patria dejó claro que los gobernadores de Provincias Unidas tienen intención de disputar un rol protagónico en el futuro escenario político argentino.