El avance de nuevas revelaciones sobre el patrimonio de Manuel Adorni obligó al Gobierno a recalcular su estrategia política y comunicacional. En paralelo, en la Casa Rosada comenzaron a medir cómo repercute el tema en la imagen del presidente Javier Milei, en un contexto donde el oficialismo busca contener el impacto.
Como primera señal, se decidió suspender la conferencia que el jefe de Gabinete tenía prevista, en medio de un clima de cautela. Dentro del Ejecutivo admiten que el tema genera desgaste y reconocen que no se activaron los equipos de comunicación para ordenar el mensaje ni los anuncios previstos.

En Balcarce 50 también encendieron alertas por los sondeos recientes, que muestran una leve caída en la imagen presidencial. El caso empezó a generar ruido dentro del gabinete, donde algunas voces cuestionan el manejo de la situación y advierten que la polémica ya afecta directamente a la gestión.
A pesar de las tensiones internas, el funcionario mantiene el respaldo político del Presidente y de la secretaria general, Karina Milei. Según fuentes oficiales, el jefe de Gabinete ya explicó su situación y, por ahora, no hay señales de un desplazamiento, aunque crecen los cuestionamientos en privado.
Mientras tanto, el Gobierno intenta bajar el perfil del tema y evitar que monopolice la agenda. La estrategia apunta a ganar tiempo, reducir la exposición y retomar en las próximas semanas el impulso de las reformas en el Congreso, una vez que disminuya la intensidad del conflicto político.


