En medio de las dudas por la acumulación de reservas, el Gobierno espera que el Fondo Monetario Internacional (FMI) avance con dos pasos clave para liberar un nuevo desembolso de US$2000 millones. Aún no se completó la primera revisión del programa firmado en abril, bajo el esquema de Facilidades Extendidas (EFF). Una vez que finalicen las conversaciones técnicas, se deberá publicar un acuerdo preliminar, que luego pasará al Directorio Ejecutivo del organismo para su aprobación.

La vocera del Fondo, Julie Kozak, señaló que no hay una fecha definida para la reunión del directorio, pero aclaró que mantendrán informados a los mercados. Si bien no confirmó si se otorgará un waiver por el incumplimiento de metas, como la acumulación de reservas de junio o el déficit de cuenta corriente más alto de lo previsto, algunos analistas dan por hecho que será necesario para destrabar los fondos.
Más allá de lo que ocurra con el FMI, la falta de divisas genuinas impacta en el mercado: limita la baja del riesgo país y dificulta el acceso a financiamiento externo, clave para afrontar los vencimientos de 2026. Según estimaciones privadas, las reservas actuales del Banco Central están muy por debajo del nivel adecuado, que debería rondar los US$68.000 millones. Hoy, descontado el swap con China, ese nivel apenas cubre entre el 36% y el 49% de lo recomendado por los estándares del Fondo.


