El Gobierno analiza extender las sesiones extraordinarias todo el verano para avanzar con las reformas
El oficialismo estudia convocar a sesiones extraordinarias desde el 10 de diciembre hasta fin de febrero, con la idea de que el Congreso trabaje sin receso. La prioridad será el Presupuesto 2026, que Diputados intentará aprobar en diciembre para que el Senado lo trate a comienzos del año próximo.
Mientras avanza ese debate, en la Cámara Alta podrían abrir el tratamiento del nuevo Código Penal —que endurece penas, baja la edad de imputabilidad e incorpora nuevos delitos— y de las modificaciones a la Ley de Glaciares, impulsadas por provincias mineras que piden redefinir el concepto de ambiente periglaciar.
Otro punto sensible será la reforma laboral, que aún no tiene consenso ni definición sobre en qué cámara ingresará. Tanto la UIA como la CGT expresaron fuertes reparos al borrador discutido en el Consejo de Mayo, lo que empuja el proyecto hacia el final del cronograma.
Además, el Gobierno quiere avanzar con la reforma tributaria, la Ley de Inocencia Fiscal y cambios en materia educativa. En la oposición esperan que diciembre sea productivo, aunque advierten que, si hay demoras, enero podría quedar completamente absorbido por la agenda legislativa.
En el oficialismo reconocen que, más allá de la extensión formal del período, enero tendría un ritmo reducido. Sin embargo, la presión para aprobar reformas clave mantiene abierta la posibilidad de un verano sin descanso en el Congreso.