El Gobierno de Cuba confirmó la realización de un encuentro bilateral con Estados Unidos en La Habana, en un contexto de tensión diplomática entre ambos países, y reclamó la eliminación del denominado “cerco energético”, al que calificó como un “castigo injustificado” contra la población cubana.
El anuncio fue realizado por Alejandro García del Toro, subdirector general del área de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, quien aseguró que se trata de un “asunto sensible” manejado con discreción. El funcionario detalló que en la reunión participaron secretarios adjuntos del Departamento de Estado por parte de Washington, mientras que Cuba estuvo representada a nivel de viceministro.
Según García del Toro, el intercambio diplomático se desarrolló en un clima “respetuoso y profesional”, sin la imposición de plazos ni condiciones conminatorias, en contraste con versiones difundidas por algunos medios estadounidenses.
Uno de los ejes centrales del encuentro fue la exigencia cubana de poner fin al bloqueo energético, definido como un acto de coerción económica que afecta de manera directa a toda la sociedad cubana. Desde La Habana también advirtieron que estas medidas representan un “chantaje a escala global”, al limitar el derecho de otros Estados soberanos a exportar combustibles hacia la isla bajo normas de libre comercio.

En paralelo, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reiteró su voluntad de avanzar en un “diálogo bilateral serio y responsable” con Estados Unidos, con el objetivo de resolver diferencias y reducir tensiones, en el marco de recientes visitas de congresistas demócratas a la isla.
En el plano internacional, el conflicto también generó reacciones. El canciller alemán Friedrich Merz descartó la posibilidad de una intervención militar contra Cuba, al señalar que no existe una amenaza concreta desde la isla hacia otros países. Sus declaraciones se producen en medio de la presión del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha insinuado una posible escalada.
Durante una conferencia conjunta en Hannover, Merz sostuvo que las diferencias deben resolverse por vías pacíficas y diplomáticas, y advirtió sobre los riesgos de abrir un nuevo frente de conflicto internacional.
En la misma línea, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó su rechazo a cualquier tipo de intervención militar y defendió el principio de integridad territorial, al remarcar su oposición a conflictos recientes en Venezuela, Ucrania, Gaza e Irán.
El escenario deja expuesta una compleja red de tensiones geopolíticas, donde el diálogo bilateral convive con advertencias de escalada militar, mientras crece la presión internacional para evitar un nuevo foco de conflicto en el tablero global.

