En medio de un escenario internacional marcado por la escalada bélica en Medio Oriente, el canciller Pablo Quirno ratificó la postura del Gobierno argentino y dejó en claro el respaldo a Estados Unidos e Israel en su enfrentamiento con Irán. La definición, en línea con el posicionamiento del presidente Javier Milei, implica un quiebre con la tradicional neutralidad diplomática del país.
El funcionario sostuvo que Argentina no adoptará una posición neutral, al considerar que el régimen iraní representa una amenaza global. En ese sentido, remarcó que se trata de un actor vinculado al terrorismo internacional y recordó los atentados sufridos en el país como antecedente de esa problemática.

Frente a las advertencias sobre posibles represalias, Quirno minimizó ese riesgo y aseguró que no existe una relación directa entre el alineamiento internacional y eventuales ataques. Según explicó, Argentina ya fue blanco de atentados en el pasado sin haber tomado una postura tan definida en el escenario global.
El canciller también alertó sobre el avance armamentístico de Irán, al señalar que su capacidad militar podría representar una amenaza más amplia, incluso fuera de la región. Para el Gobierno, este contexto obliga a asumir una postura clara en defensa de los llamados valores occidentales, como la libertad y la propiedad privada.
Finalmente, Quirno advirtió sobre los riesgos de la indiferencia internacional frente a este tipo de conflictos y sostuvo que la estrategia oficial apunta a consolidar la inserción del país dentro del bloque democrático. De este modo, la Argentina redefine su política exterior con un alineamiento explícito en el actual escenario global.


