El gobernador Alfredo Cornejo apuesta fuerte al regreso del Tren de Cercanía, un proyecto que busca transformar el sistema de transporte público en Mendoza. La iniciativa prevé reactivar la vieja traza ferroviaria entre Junín y Gutiérrez (Maipú), en un recorrido de casi 33 kilómetros, con una inversión estimada de 100 millones de dólares.
Si el plan del ministro de Gobierno, Natalio Mema, avanza según lo previsto, la obra podría estar lista en un plazo de 15 a 18 meses, permitiendo a Cornejo inaugurarla antes de dejar su mandato. El proyecto es respaldado por el secretario de Transporte de la Nación, Luis Pierrini, y ya cuenta con el convenio que autoriza a Mendoza a utilizar las vías, propiedad de la Nación.
Esta no es la primera vez que el gobernador se enfrenta a una transformación del sistema de transporte. En 2019, impulsó la polémica implementación del Mendotran, que cambió el sistema radial de colectivos y generó resistencias iniciales. Sin embargo, a siete meses de su puesta en marcha, el oficialismo ganó las elecciones.

El nuevo Tren de Cercanía apunta a conectar a más de 300.000 personas de la Zona Este con el Gran Mendoza, brindando una alternativa al uso del vehículo particular. Para lograr la velocidad y eficiencia deseada —un viaje de 40 minutos— será necesario reemplazar por completo las vías actuales. Si optaran por una simple reparación, la obra costaría 40 millones de dólares menos, pero no alcanzaría los estándares buscados.
El costo total estimado incluye:
U$S 79,6 millones en infraestructura;
U$S 18,4 millones para la compra de una formación (probablemente china);
U$S 2,8 millones anuales para operación y personal.
Aunque la decisión política es financiar el proyecto con fondos del Fondo de Resarcimiento, el gobierno evalúa la posibilidad de incorporar un socio privado que cubra el 50% de la inversión. Entre las empresas interesadas figuran CEOSA, Chediak y Rovella Carranza S.A., algunas de las cuales también ofrecen traer operadores ferroviarios.
El proyecto contempla compartir las vías con el Belgrano Cargas, que actualmente transporta carbón en ese tramo, y prevé una futura extensión hacia el Valle de Uco, aunque para ello será necesario liberar sectores ocupados por viviendas en zonas como Ugarteche.
Por otra parte, el material rodante podría adquirirse a un proveedor chino o a una firma que ya opera trenes en Panamá y Brasil, con la que el ministro Mema mantuvo contactos recientemente.
El gobierno planea licitar la obra en los próximos dos meses, adjudicarla entre noviembre y diciembre y comenzar los trabajos antes de fin de año. Incluso se evalúa incluir la renovación de tramos deteriorados del Metrotranvía en la misma licitación.