El pasado 15 de agosto se conmemoró el Día Mundial de la Relajación, una fecha que invita a frenar el ritmo acelerado de la vida cotidiana y priorizar el bienestar físico y mental. En ese marco, distintos estudios señalaron un crecimiento sostenido de la meditación y el mindfulness, prácticas que en pocos años pasaron de ser marginales a convertirse en hábitos cada vez más frecuentes.
En 2018, apenas el 26% de los argentinos declaraba practicar meditación. Hoy, en 2025, el número asciende al 41%, lo que representa un crecimiento del 60% en apenas siete años. De ese total, un 20% lo hace de manera regular y otro 21% de forma ocasional.
Este avance posiciona a la Argentina entre los países con mayor incremento global de la práctica, junto con naciones como Finlandia y Grecia, donde la expansión llegó a superar el 50%.

Quiénes meditan más
A diferencia de lo que sucede a nivel mundial —donde los jóvenes lideran la tendencia—, en Argentina la meditación es más común en adultos de entre 50 y 64 años. También se observa una mayor frecuencia entre mujeres, en personas con mayor nivel educativo y en los sectores socioeconómicos más altos.
Geográficamente, la práctica es más habitual en Ciudad de Buenos Aires (49%) que en el Gran Buenos Aires (42%) y el interior del país (40%).
Un cambio cultural profundo
La expansión de la meditación no solo responde a una búsqueda de bienestar emocional, sino también a una transformación cultural más amplia. Según la consultora Voices, que llevó adelante la investigación, el fenómeno se inscribe en el tránsito desde religiones tradicionales hacia formas más personales y flexibles de espiritualidad.
Constanza Cilley, directora ejecutiva de la consultora, explicó: “La notable expansión de la meditación en la Argentina se inscribe en un cambio cultural: no implica pérdida de fe, sino una búsqueda de sentido por otras vías. La meditación aparece como un anclaje emocional y una necesidad de conexión en un mundo fragmentado”.

El Día Mundial de la Relajación, celebrado cada 15 de agosto, tiene como objetivo concientizar sobre la necesidad de reducir el estrés crónico, problema asociado a enfermedades cardíacas, digestivas y del sueño.
Todos necesitamos detenernos, respirar y priorizar momentos de calma. Para muchos, la meditación, el yoga o simplemente caminar al aire libre son estrategias simples y efectivas para restaurar la energía y mejorar la salud integral.