En 1956, al final de una gira por Estados Unidos, el joven compositor mexicano Roberto Cantoral escribió una canción que acabaría marcando un antes y un después en la historia del bolero. Frente al río Potomac, en Washington D. C., y bajo la melancolía de una despedida amorosa, Cantoral dio forma a “El Reloj”, una súplica íntima para detener el tiempo, que se transformaría en el bolero más exitoso de México en 1957 y en un emblema del romanticismo latinoamericano.
La inspiración fue tan sencilla como poderosa: una última noche con una joven que debía partir al día siguiente a Nueva York y un reloj de salón que marcaba el paso implacable del tiempo. Sin embargo, también hay quienes aseguran que la canción surgió en una noche mucho más trágica, cuando Cantoral recibió la noticia de que su esposa gravemente enferma no sobreviviría al amanecer. Sea cual sea su origen, lo cierto es que “El Reloj” condensa en pocas estrofas una profundidad emocional que sigue tocando fibras sensibles a más de medio siglo de su creación.
Desde su estreno por Los Tres Caballeros, el tema ha sido interpretado por infinidad de artistas en varios idiomas, desde Lucho Gatica, José José, Armando Manzanero y Luis Miguel hasta Il Volo, Trini López o Sin Bandera. Ha cruzado fronteras culturales con versiones en francés (“Pardon” por Dalida), portugués (“Relógio”), e inglés (“The Clock”), consolidándose como uno de los himnos más universales del amor y la despedida. Este clásico es presentado por Estación Zafiro.
