Pagar solo el monto mínimo de la tarjeta de crédito es una práctica cada vez más común entre los argentinos que buscan aliviar sus gastos del mes. Sin embargo, detrás de esa aparente comodidad se esconde un riesgo: el saldo restante se refinancia automáticamente a tasas muy altas, lo que puede hacer que la deuda se duplique o triplique en pocos meses.
Esto ocurre por el interés compuesto, es decir, los intereses generados se suman al capital y vuelven a generar nuevos intereses. Así, mes a mes, el monto adeudado crece de forma exponencial. Además, pagar solo el mínimo puede afectar el perfil crediticio, ya que los bancos interpretan que el cliente tiene dificultades para cubrir sus gastos y reducen su capacidad de crédito.

Otro punto clave es que si no se abona al menos el pago mínimo, la entidad financiera informa la mora al Banco Central o al Veraz, lo que deteriora la calificación crediticia y complica el acceso a futuros préstamos o tarjetas.
Los especialistas recomiendan, si la deuda ya está acumulada, buscar un préstamo personal a menor tasa para cancelar el saldo total de la tarjeta y evitar caer en un ciclo de intereses impagables. En octubre, según un informe privado, la operatoria con tarjetas cayó 1,2% en términos reales, reflejando el creciente impacto del endeudamiento en los consumidores.


