Las proyecciones económicas anticipan que el dólar continuará perdiendo frente a la inflación durante 2026, lo que profundiza la apreciación cambiaria. Según estimaciones privadas, los precios subirían cerca de 29%, mientras que el tipo de cambio avanzaría alrededor de 17%, generando un atraso relativo.
Este escenario genera preocupación en los sectores productivos, especialmente en la industria, que enfrenta una creciente competencia de importaciones. Con un peso más fuerte, los bienes del exterior resultan más baratos, lo que complica la competitividad de la producción local.

A pesar de que el Banco Central compró unos USD 280 millones, el dólar se mantuvo estable, reflejando la falta de presión sobre la cotización. Al mismo tiempo, las reservas superaron los USD 45.000 millones, impulsadas en parte por expectativas de ingreso de divisas del agro.
Los últimos datos reflejan el impacto en la actividad: la industria cayó un 4% mensual y acumula una baja interanual cercana al 9%, mientras que sectores como el textil y el automotor muestran retrocesos aún más marcados. La construcción también continúa en terreno negativo.
En este contexto, el tipo de cambio apreciado no solo afecta a la producción, sino también al turismo receptivo, que se vuelve más caro para extranjeros. La evolución del dólar y la inflación será clave para definir el rumbo de la economía en los próximos meses.


