Con la llegada de mayo, el Gobierno de Javier Milei atravesará una etapa clave en su estrategia cambiaria. Este mes concentra el mayor volumen de liquidación de divisas por parte del campo, lo que históricamente deriva en el superávit comercial más importante del año. El objetivo oficial es claro: captar ese flujo sin que el Banco Central tenga que intervenir activamente en el mercado.
La estrategia se apoya en la banda de flotación del tipo de cambio, anunciada el 14 de abril, que establece un piso de $1.000 y un techo de $1.400 para el dólar. Hasta este 3 de mayo, el dólar mayorista cotiza en torno a los $1.170, lejos del límite inferior. Si la cotización cae hacia el piso, el BCRA tendría margen para comprar divisas, aumentando reservas sin necesidad de esterilizar pesos.

Un punto de inflexión fue la eliminación del esquema conocido como “dólar blend”, que habilitaba a los exportadores a liquidar el 20% de sus ventas a través del mercado financiero. Desde entonces, el volumen operado en el mercado oficial se disparó y superó los USD 800 millones en varias jornadas, señal de una mayor oferta de dólares.
A eso se suma una demanda aún contenida, que comienza a activarse por parte de importadores y pequeños ahorristas que aprovechan la mínima brecha cambiaria.
El contexto también encuentra respaldo en el comportamiento del sector privado. Los depósitos en dólares en efectivo volvieron a superar los USD 30.000 millones, con un aumento de casi USD 1.200 millones desde el levantamiento del cepo. Además, plataformas de inversión como IOL reportan un crecimiento sostenido en las cuentas remuneradas en dólares, donde los usuarios buscan proteger el valor de sus ahorros.


