La Unión Europea inicia el camino para ratificar el acuerdo con el Mercosur
La Unión Europea (UE) dio el primer paso formal para la ratificación del acuerdo comercial con el Mercosur, un tratado histórico que busca eliminar aranceles y ampliar el intercambio de bienes entre ambos bloques. La Comisión Europea, encabezada por Ursula von der Leyen, pretende que la aprobación definitiva llegue antes de fines de 2025, aunque las divisiones internas amenazan con frenar el proceso.
El acuerdo Mercosur-UE, alcanzado en diciembre, contempla la eliminación de aranceles sobre el 91% de las exportaciones europeas en un plazo de 15 años. Esto incluye automóviles, maquinaria y bebidas alcohólicas, mientras que Europa abrirá progresivamente su mercado a productos agrícolas sudamericanos como carne vacuna (99.000 toneladas métricas adicionales), aves de corral, arroz, miel, soja y biocombustibles. Además, se protegerán 350 indicaciones geográficas europeas, entre ellas el queso parmesano reggiano, para evitar imitaciones en los países del Mercosur.
Sin embargo, Francia, junto con Italia y Polonia, sostiene que el pacto representa una amenaza directa a sus agricultores y reclama cláusulas de salvaguardia reforzadas. En medio de una crisis política interna, el gobierno francés enfrenta la presión de sindicatos como la FNSEA y la oposición de la extrema derecha y la izquierda radical, que rechazan lo que califican como una imposición de Bruselas.
En contrapartida, países como Alemania y España defienden el acuerdo como una vía para diversificar mercados, reducir la dependencia de China en minerales críticos como el litio y contrarrestar los aranceles de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump. Según cálculos de Bruselas, las empresas europeas se ahorrarían más de 4.000 millones de euros anuales en aranceles gracias a este tratado, considerado el más ambicioso en la historia de la UE.
El pacto también genera cuestionamientos de organizaciones ecologistas, que advierten que el aumento del comercio podría incentivar la deforestación en la Amazonia y otros ecosistemas sensibles. Aunque el documento incluye un compromiso para frenar la deforestación hacia 2030, las ONG denuncian que carece de mecanismos eficaces de cumplimiento.
La ratificación final deberá pasar por el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo. Para bloquearlo, Francia necesitaría conformar una minoría de bloqueo junto a tres países que representen al menos el 35% de la población comunitaria. La posibilidad de que esto ocurra mantiene la incertidumbre sobre un acuerdo que, de concretarse, podría redefinir las relaciones comerciales transatlánticas.