Las ventas minoristas continúan en baja y el impacto alcanza a casi todos los rubros. En ese contexto, kioscos y almacenes también sienten la retracción, aunque muestran una mayor capacidad de adaptación frente a los cambios en los hábitos de consumo.
Durante marzo, el rubro de alimentos y bebidas registró una nueva caída, en línea con la pérdida de poder adquisitivo. Sin embargo, a diferencia de las grandes cadenas, los comercios de cercanía logran amortiguar mejor el golpe gracias a su proximidad y flexibilidad.
Uno de los principales cambios se observa en la forma de comprar: cada vez más consumidores optan por adquisiciones diarias o de menor volumen, en lugar de grandes compras mensuales. Este comportamiento favorece a almacenes, kioscos y autoservicios independientes, que ganan participación dentro del consumo total.

En paralelo, el comercio electrónico continúa creciendo, aunque todavía con menor peso frente a los canales tradicionales.
La tendencia también se refleja en la elección de productos. El factor precio es determinante y empuja a los clientes hacia segundas marcas o alternativas más económicas. En rubros como bebidas, por ejemplo, las diferencias de precios son significativas y condicionan la decisión de compra.
A esto se suma que la desaceleración de la inflación ya no incentiva el consumo anticipado como mecanismo de ahorro, lo que contribuye a un mercado más cauteloso y selectivo.
En cuanto a las ventas, el sector reconoce caídas en los últimos meses, especialmente en productos clave como las bebidas, que suelen ser de alta rentabilidad. Frente a este escenario, muchos comercios buscan sostenerse a través de acuerdos de precios con proveedores y una mayor diversificación de la oferta.
Otro aspecto que juega a favor es la cercanía y la rapidez. Los kioscos y almacenes no solo ofrecen productos, sino también soluciones inmediatas, con horarios amplios y una experiencia de compra más ágil.
A pesar de las dificultades, hay expectativas moderadas de mejora. Factores como una eventual recuperación del crédito, la baja de tasas de interés y cierta estacionalidad podrían impulsar el consumo en los próximos meses.
En este escenario, el sector apuesta a seguir adaptándose. La incorporación de ventas online, promociones y estrategias comerciales más dinámicas aparecen como claves para sostener la actividad en un contexto desafiante.