El riesgo país de Argentina volvió a superar los 530 puntos básicos, en una jornada signada por la incertidumbre internacional y la cautela de los inversores. El indicador elaborado por J.P. Morgan avanzó cerca de un 1% y se ubicó en torno a las 531 unidades, acumulando su tercera suba consecutiva.
El comportamiento del mercado se da en un contexto global adverso, luego de que aumentaran las tensiones en Medio Oriente tras incidentes en el Golfo de Omán y el control estratégico del Estrecho de Ormuz, lo que debilitó las expectativas de continuidad en el alto el fuego y afectó el clima financiero internacional.
En este escenario, los bonos soberanos argentinos operaron con mayoría de bajas tanto en el mercado local como en Wall Street. Entre las caídas más relevantes se destacaron el Global 2041, el Global 2038 y el Bonar 2041, mientras que el Global 2046 logró sostener una leve suba.

A nivel local, el Banco Central de la República Argentina mantiene su intervención en el mercado cambiario con el objetivo de evitar una mayor apreciación del peso y fortalecer las reservas internacionales, en línea con los compromisos asumidos ante el Fondo Monetario Internacional.
En paralelo, la dinámica del ingreso de divisas se ve impulsada por la cosecha gruesa y una balanza comercial superavitaria, que dejó en marzo un saldo positivo de más de 2.500 millones de dólares, uno de los más altos desde la asunción de Javier Milei en diciembre de 2023.
Por su parte, el índice S&P Merval mostró una leve recuperación y avanzó alrededor de 0,7%, con subas destacadas en papeles como YPF y Pampa Energía. Sin embargo, en la plaza neoyorquina predominó el tono negativo, reflejando la persistente prudencia de los mercados frente a un contexto global aún inestable.
De esta manera, el riesgo país vuelve a ubicarse en niveles sensibles, en un escenario donde los factores externos continúan siendo determinantes para la evolución de los activos argentinos.