El Gobierno nacional avanza en una recalibración de su política económica tras las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Luego de la reunión de primavera en Washington, el organismo se encamina a aprobar la segunda revisión del Acuerdo de Facilidades Extendidas, paso clave para destrabar nuevos desembolsos.
El entendimiento alcanzado incluye un compromiso central: comprar al menos US$10.000 millones durante el primer semestre de 2026, en línea con la necesidad de fortalecer reservas. Esta meta se convirtió en una condición clave para sostener el programa vigente.

Cambios en la estrategia cambiaria
Tras el encuentro entre el ministro de Economía, Luis Caputo, y la directora del FMI, Kristalina Georgieva, comenzó a delinearse un giro en la estrategia cambiaria.
El nuevo enfoque combina dos ejes:
- Mayor intervención del Banco Central en la compra de divisas
- Un tipo de cambio con tendencia al alza, luego de varios meses de estabilidad
Hasta ahora, el dólar acumulaba en 2026 un atraso frente a la inflación estimado en torno al 15%, lo que encendió alertas dentro del organismo internacional.
Reservas y dólar, en el centro del acuerdo
El compromiso de acumulación de reservas implica sostener una demanda constante de dólares por parte del Banco Central de la República Argentina. Esto, según analistas, presionará al alza el tipo de cambio en los próximos meses.
Dentro del FMI consideran necesario un reacomodamiento del dólar en términos reales, con estimaciones que apuntan a una suba progresiva hacia fin de año. El objetivo es evitar un atraso cambiario que afecte la competitividad y complique la acumulación de divisas.
Inflación y tensiones del programa
El nuevo esquema no está exento de riesgos. La mayor demanda de dólares y la corrección cambiaria podrían mantener presiones sobre la inflación, que ya muestra niveles elevados en el arranque del año.
En paralelo, el directorio del FMI —con fuerte influencia de Estados Unidos— demoró la aprobación formal del desembolso por cuestiones vinculadas al contexto internacional, especialmente los conflictos en Medio Oriente. Aun así, en el equipo económico confían en que los fondos se liberarán en las próximas semanas.
La “revancha” por las metas incumplidas
El rediseño del programa también responde a los desvíos registrados en 2025. Ni el Gobierno logró acumular reservas al ritmo esperado, ni el FMI vio cumplirse sus proyecciones de tipo de cambio e inflación.
Ahora, ambas partes buscan una especie de “revancha”:
- Reservas por encima de los US$8.000 millones
- Un dólar más competitivo hacia fines de 2026
Con este nuevo equilibrio, el Ejecutivo intenta sostener el acuerdo y evitar tensiones mayores en el frente cambiario, en un año que será determinante para la estabilidad económica.