La política económica del gobierno de Javier Milei tuvo como pilar central la reducción del gasto público y la búsqueda del superávit fiscal. Un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) puso cifras a ese proceso y analizó su impacto en los primeros meses de gestión.
Según el estudio, el peso del gasto público nacional cayó con fuerza en relación al tamaño de la economía. En comparación con 2023, el gasto pasó de representar el 19,5% del PBI al 14,3%, lo que implica una baja de más de 5 puntos porcentuales. Si se suman los intereses de deuda, la reducción total alcanza cerca de 5,7 puntos del PBI.
El análisis también dimensiona la magnitud del ajuste al compararlo con la recaudación. De acuerdo al informe, la baja del gasto equivale a gran parte de los impuestos considerados más distorsivos, lo que refleja la intensidad del recorte aplicado en un corto período.

En cuanto al destino de ese ahorro, la mayor parte se utilizó para eliminar el déficit fiscal. Cerca del 78% de la reducción se orientó a equilibrar las cuentas públicas, mientras que una porción menor permitió generar un leve superávit y compensar la caída de otros ingresos.
Si se amplía la mirada a un período más largo, el recorte acumulado del gasto alcanza niveles aún más altos, superando los 10 puntos del PBI. En términos concretos, el ajuste representó un ahorro estimado en USD 67.000 millones, lo que evidencia la dimensión del cambio en la política fiscal. El informe concluye que, más allá de los debates sobre su sostenibilidad, la reducción del gasto ejecutada hasta ahora constituye uno de los ajustes más significativos de los últimos años en la Argentina.