Mientras más de 13.000 empresas bajaron la persiana desde que comenzó la gestión de Javier Milei, dos nuevas renuncias en el equipo económico sumaron tensión en un escenario ya complicado para las pequeñas y medianas empresas.

Se trata de Marcos Ayerra, titular de la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa (Sepyme), y de Esteban Marzorati, secretario de Industria y Comercio. Ambos decidieron dar un paso al costado en medio de un contexto en el que, según estimaciones privadas, se están perdiendo 1500 empleos industriales por mes.
Desde el sector pyme aseguran que Ayerra era un nexo clave con las autoridades nacionales, y que su salida deja aún más desprotegidas a las empresas en crisis. Si bien el Gobierno aseguró que los programas seguirán funcionando bajo la coordinación de Pablo Lavigne, muchas cámaras empresarias lo identifican como uno de los principales impulsores de la apertura importadora sin controles, lo que genera fuerte preocupación en la industria nacional.
Una estructura vaciada
La Sepyme, creada hace 35 años, atraviesa ahora un proceso de "reorganización" que, para muchos referentes, se siente más como una desarticulación.
Según contaron empresarios que mantuvieron diálogo con el ahora exfuncionario, Ayerra se fue “harto de que no lo escuchen”. Aunque tenía limitaciones, era quien advertía sobre los riesgos del salto de tarifas energéticas y el impacto de las importaciones sin freno en el tejido productivo.
“Sin políticas de apoyo, muchas pymes no van a sobrevivir”, advirtió Daniel Rosato, titular de Industriales Pymes Argentinos (IPA), quien pidió frenar esta tendencia para evitar el estancamiento productivo.

Números que preocupan
Desde diciembre de 2023 cerraron más de 13.000 empresas.
1500 empleos industriales se pierden por mes.
Se acumulan 37.000 empleos menos desde agosto del año pasado.
El crédito pyme está prácticamente paralizado.
En medio de este panorama, la caída del consumo sigue sin encontrar piso, y la volatilidad cambiaria sumó presión a los precios, especialmente en julio y agosto.
El último informe del Centro de Estudios de la UIA reveló que la actividad industrial cayó un 1,2% en junio, y la pérdida de empleo se profundiza. La entidad también alertó sobre el avance de la informalidad y el contrabando, lo que genera una competencia desleal frente a los sectores que cumplen con todas las reglas.

La amenaza del desbalance
Además de los problemas internos, la competencia con productos importados como los de plataformas tipo Temu o Shein, que llegan al país con facilidades aduaneras, pone a muchas fábricas al borde del colapso.
Pablo Bercovich, director de la consultora Marca Pyme, resumió el momento con claridad:
“Las pymes representan el 98% de las empresas argentinas y más del 70% del empleo. Cerrar las puertas del único organismo que las atiende es como cortar el salvavidas en plena tormenta”.
La industria también encendió las alarmas por la falta de reglas claras en acuerdos internacionales. Por ejemplo, el pacto automotriz con Brasil permite que un auto sea considerado “Mercosur” con solo un 16% de componentes regionales, lo que perjudica a los fabricantes locales.