Tras la eliminación del cepo cambiario, los argentinos volvieron a tener acceso sin trabas legales a la compra de divisas. Sin embargo, aunque la normativa ya no impone topes, los bancos y cajeros automáticos mantienen restricciones prácticas que afectan el retiro de dólares en efectivo.
En las sucursales bancarias, los retiros por ventanilla no tienen un límite legal, pero sí requieren aviso previo. Esto se debe a que no todas las entidades cuentan con grandes sumas de dólares disponibles de forma inmediata. Por ello, los clientes deben coordinar con 24 a 48 horas de anticipación si planean extraer montos superiores a los US$1.000. En zonas como CABA y el AMBA, pedir más de US$2.000 ya implica casi una regla tácita de planificación.

En cuanto a los cajeros automáticos, la extracción está limitada por el tope diario en pesos que cada banco establece, y no por el saldo en dólares. Esto significa que, según la cotización oficial, un cliente podría no acceder a más de US$400 por día, y eso solo si no retiró pesos anteriormente. Además, hay comisiones que rondan entre el 0,5% y 1%, y no todos los cajeros ofrecen dólares ni entregan billetes de alta denominación o series nuevas.
Por estos motivos, quienes quieran disponer de dólares en efectivo deben estar atentos tanto a las condiciones del banco como a los costos asociados y la logística previa. La libertad cambiaria es real, pero el acceso al billete físico sigue teniendo sus propias reglas no escritas.

