Aunque la mayoría de las empresas no espera grandes cambios en los próximos meses, la industria manufacturera sigue mostrando señales de cautela. Así lo refleja la última Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC, que indica que la confianza empresarial continúa en valores negativos y que la principal preocupación sigue siendo la falta de demanda.
Según el relevamiento, casi 7 de cada 10 empresas (68,8%) creen que su nivel de producción se mantendrá igual entre julio y septiembre. En tanto, un 17,1% piensa que producirá menos y solo un 14,1% espera aumentar su actividad.
Uno de los datos que más llama la atención es que casi la mitad de las industrias asegura que tiene menos pedidos de los habituales. De hecho, el 49,7% de las empresas considera que su cartera de pedidos está por debajo de lo normal, un dato que refleja que la actividad todavía no termina de recuperarse.
Cuando se les preguntó cuál es el principal problema que hoy les impide producir más, la respuesta fue clara: la falta de demanda interna. Más de la mitad de los empresarios (52,1%) señaló que el consumo sigue siendo insuficiente para impulsar una mayor producción. Detrás aparecen otros factores, como la competencia de productos importados, la incertidumbre económica y la baja demanda del mercado externo.

En cuanto al panorama de las empresas, la mayoría describe su situación como normal, aunque casi tres de cada diez consideran que atraviesan un momento malo. Algo similar ocurre con la situación financiera y el acceso al crédito, donde predominan las respuestas moderadas, pero todavía hay una proporción importante de empresas que reconoce dificultades para conseguir financiamiento.
De cara al próximo trimestre, las expectativas tampoco muestran grandes movimientos. La mayoría de las industrias cree que no habrá cambios en las exportaciones, en la cantidad de empleados ni en las horas trabajadas. Es decir, el sector espera transitar los próximos meses con un escenario de estabilidad, aunque sin señales claras de crecimiento.
En este contexto, el Indicador de Confianza Empresarial (ICE) volvió a ubicarse en terreno negativo, con -17,8%, lo que refleja que las empresas siguen mirando el corto plazo con prudencia y sin expectativas de una recuperación fuerte de la actividad.

