MENU
ZAFIRO 89.5 EN VIVO Radio Zafiro

MENDOZA 14°C

DOLAR BLUE $1410/$1430

MENU

14°C

89.5
DE MENDOZA AL MUNDO

Tania Casciani: "Lo poético es irreemplazable, es lo único que pone nombre a lo innombrable"

Con una trayectoria que abarca teatro y cine , la actriz vuelve a conmover al público con "Adentro está lloviendo y seguirá toda la noche", coproducción con el Teatro Nacional Cervantes que desnuda silencios y prejuicios. En diálogo con Diario Mendoza, Tania Casciani muestra la autenticidad de su identidad plasmada en el arte.

TANIA CASCIANI

Tania Casciani es una de las actrices más reconocidas de la escena mendocina contemporánea. Con una trayectoria que abarca el teatro independiente, el cine —con participación en películas como Muere, monstruo, muere de Alejandro Fadel— y producciones internacionales, también se ha hecho un lugar en la pantalla grande de las plataformas: en Netflix formó parte de la serie Atrapados. Además, ejerce la docencia y desarrolla talleres vinculados al arte y la salud mental, consolidando una impronta marcada por la sensibilidad y el compromiso social. 

Tania Casciani, la embajadora mendocina en Cannes - Unidiversidad

Hoy brilla en "Adentro está lloviendo y seguirá toda la noche", una coproducción del Teatro Nacional Cervantes, escrita por Pablo Longo y dirigida por Ariel Blasco, que aborda con crudeza y poesía los silencios, las tensiones y las huellas invisibles que deja la violencia. En esta entrevista con Diario Mendoza, Casciani reflexiona sobre su recorrido, su manera de habitar los personajes y la potencia política y poética del teatro.

TANIA CASCIANI
TANIA CASCIANI

"El cuerpo como territorio poético: Tania Casciani y la lluvia que no cesa"

Hay obras que no solo se ven, sino que se sienten en la piel. Adentro está lloviendo y seguirá toda la noche es una de ellas. Una pieza que abre grietas, que incomoda, que no deja al espectador indemne. En el escenario, Tania Casciani encarna a Rebe, un personaje atravesado por la tensión y el silencio, con una corporalidad que late entre la rabia y el miedo, entre la ternura y el fuego.

TANIA CASCIANI
TANIA CASCIANI

El teatro, como ella misma dice, es un juego serio. Un juego de espejos donde el cuerpo se convierte en un instrumento político y poético. "No me venía la inspiración, entonces vino el trabajo", confiesa Casciani sobre el proceso de construcción. Esa frase resume la obstinación de una actriz que concibe el arte como un oficio donde la disciplina y la sensibilidad conviven, donde incluso la ausencia de respuestas es una puerta hacia nuevas preguntas.

La suya no es una actuación que se apoye en la autobiografía, sino en la observación atenta y en la capacidad de escuchar lo que otros cuerpos dicen cuando atraviesan el dolor. Su experiencia como docente y su trabajo con adolescentes en el hospital Notti le dieron la sensibilidad necesaria para mirar de cerca lo que a menudo se oculta bajo diagnósticos o silencios. "Ahí comprendí que muchas patologías no son solamente cuestiones de edad, sino experiencias que marcan profundamente. Fue más observación que experiencia personal", explica.

TANIA CASCIANI
 

La metáfora del encendedor, que Casciani eligió como objeto de trabajo, resume la potencia de Rebe: alguien que puede arder, que puede incendiar con una palabra o un gesto. "Me imaginaba que era un dragón, que abría la boca y aprendía todo", dice entre risas. Esa mezcla de delirio y rigor, de imaginación y disciplina, define el pulso de su actuación.

Pero detrás del escenario hay también un mundo de ternura y complicidad. "La obra termina y estamos los tres abrazados, diciéndonos: 'Estuviste rebien'. Todo lo opuesto a lo que se ve en escena", recuerda al hablar del elenco. Esa fraternidad contrasta con la violencia latente en la trama, y revela la fuerza del teatro como refugio y como comunidad.

TANIA CASCIANI
TANIA CASCIANI

La repercusión de la obra ha sido tan intensa como inesperada. Casciani cuenta que en las funciones con debate posterior, muchas mujeres reconocían en Rebe la marca del miedo y del abuso desde el primer instante, mientras que algunos varones solo veían a "una mina insoportable" hasta que el giro narrativo les revelaba la complejidad de lo vivido. "Si los abusadores tuvieran cara de abusadores, sería fácil. El problema es que suelen ser las personas más tiernas, más cercanas, alguien en quien confiás y que después rompe esa confianza", reflexiona.

Más allá de lo escénico, su mirada se proyecta hacia el lugar que ocupa el arte en la vida. "Lo poético es irremplazable. No lo cubre ni la filosofía, ni la religión, ni la política. Es la única forma de poner en palabras, sonidos o imágenes eso que sentimos y no podemos nombrar", asegura. Esa convicción atraviesa su trabajo como actriz y docente: sembrar curiosidad, despertar preguntas, hacer del arte una herramienta de comunidad.

TANIA CASCIANI
TANIA CASCIANI

En tiempos de crisis, Casciani reconoce la precariedad de la industria local, pero también su resiliencia: "Somos como cucarachas, vamos a sobrevivir a todas las catástrofes". Y en esa afirmación hay menos resignación que certeza: la creación, aun con pocos recursos, se multiplica en potencia.

Hacia el final de la charla, cuando se le pregunta qué significa trascender, responde con una humildad luminosa: "Que alguien se acuerde de vos o de algo que hiciste y sonría. Ese otro puede ser un hijo, un alumno, un desconocido. Ahí está todo".

TANIA CASCIANI
TANIA CASCIANI

En tu recorrido, ¿qué rol tuvo tu familia en tu decisión de dedicarte al arte?
Tania Casciani: "Mucho. En mi casa nunca nadie me puso un pero. Nunca nadie me dijo 'no, nena, te vas a morir de hambre'. Todos éramos conscientes de eso, pero también sabíamos que iba a ser muy feliz. Vengo de una familia con mucha militancia social y sensibilidad artística. Aunque yo no tenga hijos, ni planes de tenerlos, siento ese legado como algo que intento sembrar en mis estudiantes: la curiosidad y la inquietud que me transmitieron desde chica."

¿Qué verdad encontraste en el arte que no encontraste en otro lugar?
T.C.: "Lo poético es irreemplazable. No lo da la filosofía, ni la política, ni la psicología. El arte es lo único que puede poner en palabras, en imágenes o en sonidos eso que sentimos y que no podemos nombrar. Y es un alivio descubrir que lo que te pasa, también lo vivió otro y alguien pudo expresarlo. Eso no lo reemplaza nada."

¿Cómo vivís el cruce entre lo político, lo social y lo artístico en tu vida cotidiana?
T.C.: "Para mí todo es político, desde el trabajo que elijo hasta cómo doy clases. Nunca tuve militancia orgánica en un partido, pero sí en lo cotidiano: en los talleres con adolescentes, en los merenderos donde colaboro, en la docencia vinculada a infancia y salud mental. No puedo separar lo artístico de lo social ni de lo personal. Todo está entrelazado."

¿Cuál ha sido la pregunta que nunca te hicieron en una entrevista y te hubiera gustado responder?
T.C.: "Me pasa al revés: tener respuestas preparadas para preguntas que sí me hicieron y no haberlas dicho en el momento. Por ejemplo, cada vez que me preguntaron por mis cejas me sorprendió, y siempre pensé después: 'Si yo fuera hombre, ¿me lo preguntarían?'. La última vez lo único que atiné fue a decir: 'Es como si yo te preguntara por qué tenés los ojos marrones'. Pero todavía me sigue sorprendiendo."