El vínculo entre el público argentino y Megadeth se reafirmó una vez más el jueves 30 de abril en Tecnópolis, en una nueva muestra del fervor que la banda despierta en el país desde aquel primer show en diciembre de 1994. Esta vez, el regreso tuvo un condimento especial: se trató de la última gira del grupo, motivada por los graves problemas de salud de su líder Dave Mustaine, quien padece artritis severa y contractura de Dupuytren, una condición que le provoca intensos dolores en las manos.

El recinto de Tecnópolis, con 35 mil personas presentes, se transformó en un verdadero hervidero a lo largo de un set que reunió una docena y media de canciones, entre nuevas y antiguas. El público local es extremadamente fanático: hay quienes se atreven a decir que la pasión por sus canciones trasciende incluso a las de Metallica en estas tierras del sur.
Algo de eso quedó demostrado cuando durante “Symphony of Destruction” el estadio entero coreó “Aguante Megadeth”, el emblemático grito que nació en la primera visita de la banda al país en 1994 y que hoy retumba en estadios de todo el mundo como un himno del metal argentino.
La despedida incluyó en el repertorio grandes clásicos como “Peace Sells”, “Holy Wars... The Punishment Due” y “Tornado of Souls” . La velada fue realmente memorable para los amantes del thrash, que se aferraron a la certeza de que su entrega trasciende cualquier posible despedida.


