Robert Duvall murió pacíficamente en su residencia de Middleburg, rodeado de sus afectos cercanos. La noticia conmovió a la industria cinematográfica global, que despidió a uno de los intérpretes más versátiles y respetados de los últimos setenta años.
Su esposa, la actriz y directora salteña Luciana Pedraza, destacó en un emotivo comunicado la pasión de Duvall por su oficio y su capacidad para representar la auténtica esencia humana en cada uno de sus papeles. La familia pidió honrar su memoria disfrutando de una buena película o compartiendo una charla entre amigos.
Su trayectoria dejó personajes que quedaron grabados en la historia del séptimo arte. Se consagró mundialmente con su interpretación de Tom Hagen, el abogado de la familia Corleone en la saga de El Padrino, y entregó una de las secuencias más memorables del cine bélico como el coronel Kilgore en Apocalypse Now. A lo largo de casi seis décadas de actividad, recibió siete nominaciones a los premios de la Academia, obteniendo la estatuilla dorada como Mejor Actor en 1984 por su trabajo en Tender Mercies, donde también compuso parte de la música.

El legado de Duvall abarcó desde su debut como el misterioso Boo Radley en Matar a un ruiseñor hasta proyectos personales que dirigió y protagonizó, como El Apóstol y Assassination Tango, esta última rodada en Buenos Aires. Su vínculo con la Argentina fue estrecho no solo por su matrimonio con Pedraza, sino por su fanatismo por el tango y la cultura local. Con su partida, Hollywood perdió a uno de sus últimos grandes referentes, un artista que supo mantenerse vigente hasta sus años finales con la misma intensidad y compromiso que en sus comienzos.
