China redobló su apuesta en la carrera espacial y proyecta construir una planta nuclear en la superficie de la Luna. El objetivo principal es dotar de energía a la futura Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS, por sus siglas en inglés), que el país asiático impulsa junto a Rusia. Así lo confirmó Pei Zhaoyu, ingeniero jefe de la misión Chang'e-8, durante una reciente presentación en Shanghái, ante representantes de los 17 países y organizaciones internacionales que participan del desarrollo.

La planta sería parte de una infraestructura energética más amplia, que también contempla matrices solares a gran escala y una red de distribución mediante tuberías y cables tendidos sobre el terreno lunar. Según el cronograma oficial, China busca enviar astronautas al satélite antes de 2030 y tener una versión inicial de la estación operativa para 2035. La misión Chang'e-8, prevista para 2028, será clave para sentar las bases técnicas de la futura instalación.

Mientras tanto, Roscosmos —la agencia espacial rusa— ya informó que trabaja junto a China en el desarrollo del reactor nuclear que funcionaría en la Luna. Aunque aún no hay confirmación oficial por parte del gobierno de Beijing, la exposición pública del plan refuerza el interés chino en liderar el nuevo escenario de la exploración espacial. En este contexto, el “Proyecto 555” buscará sumar 50 países, 500 instituciones y 5.000 científicos a la ambiciosa iniciativa.
Tanto la ILRS como el programa Artemis de la NASA prevén establecerse en el polo sur lunar, donde existen indicios de agua congelada y otros recursos valiosos. Esta nueva fase de competencia científica y tecnológica entre potencias promete redefinir el futuro de la humanidad fuera del planeta Tierra.