CIBERSEGURIDAD

Así aprovechan los ciberdelincuentes: los peligros ocultos de compartir tu ubicación en las redes sociales

Ciberacoso, robos y suplantación de identidad figuran entre los principales peligros de mostrar en tiempo real dónde estamos.

Una foto desde el gimnasio, una historia en un restaurante de moda o un posteo que muestra el trayecto al trabajo son algunos de los contenidos más habituales en redes sociales. Compartir dónde estamos se volvió una práctica cotidiana, muchas veces automática, pero no está exenta de riesgos.

Especialistas en ciberseguridad advierten desde hace tiempo que cada ubicación publicada contribuye a reconstruir rutinas personales. Esa información puede ser utilizada para afectar la privacidad y, en algunos casos, comprometer la seguridad física del usuario y de su entorno familiar y social.

Cómo la geolocalización expone información sensible

Además de lo que muestran las imágenes o videos, plataformas como Facebook e Instagram incorporan etiquetas de lugares y funciones de geolocalización. Cuando estas opciones están activas, cada publicación revela datos precisos sobre la ubicación del usuario, ya sea en un café, un aeropuerto o durante un viaje por ruta, quedando visibles para cualquier persona.

Esta exposición constante permite que terceros identifiquen hábitos, horarios frecuentes, tiempos de permanencia y desplazamientos, información que puede ser utilizada con fines maliciosos.

Los riesgos más frecuentes de publicar la ubicación

El uso indiscriminado de la geolocalización en redes sociales está asociado a diversas amenazas. Entre las más habituales se encuentran el ciberacoso basado en el seguimiento de movimientos, los robos en viviendas cuando se detecta que están desocupadas y el uso del dato de ubicación para extorsiones, vigilancia no autorizada o actividades delictivas.

A esto se suma el aumento del riesgo de ciberataques y suplantación de identidad, producto de la combinación de datos personales con información geográfica publicada de manera constante.

La información geográfica, combinada con otros datos que los usuarios suelen compartir en redes —como nombres de familiares, mascotas, lugares habituales o ámbitos laborales—, puede ser utilizada para inferir contraseñas o responder preguntas de seguridad. A partir de estas técnicas de ingeniería social, los atacantes pueden comprometer cuentas personales e incluso accesos sensibles.

Recomendaciones para reducir los riesgos

Existen buenas prácticas de ciberseguridad que ayudan a limitar la exposición de datos. Entre ellas se destacan desactivar el GPS del teléfono o la cámara cuando no sea necesario, revisar qué aplicaciones tienen acceso a la ubicación y ajustar periódicamente la configuración de privacidad en todas las plataformas.

También se recomienda evitar compartir la ubicación con personas desconocidas y no publicar imágenes o videos en tiempo real durante viajes o ausencias prolongadas del hogar, ya que esto puede indicar que la vivienda se encuentra vacía y aumentar el riesgo de robos.